miércoles, 20 de abril de 2016

Recuerdo a una princesa encerrada en una torre. Recuerdo detenerme a mirar y oír su voz para guardarla como sustento para mi largo viaje. Inocente de mi, que había llegado sin saberlo a mi destino:
-Querría saber tu nombre.-pregunte.
-Darle mi nombre a un desconocido? Ni muerta en vida.
-Dios sabe que tu yo nos conocemos. Que en varias noches, tu y yo nos vimos en sueños.
-Loco. Intentas engañar a mis oídos con tus palabras.
-Intento devolver la lucidez a tus ojos. Los veo oscuros, lagrimosos...
-Y hermosos?
-Era evidente. Porque si tuviera que decir cada bello rasgo de tu rostro y cuerpo creo que daría tiempo a pasar junto a ti diez vidas.
-No te gustaría pasar diez vidas a mi lado?
-No. Porque serian insuficientes para saciar a mis ojos con tu imagen, a mis oidos con tus palabras.
-Llévate, pues, una fotografía mía.
-No se trata de la imagen física, amor. Se trata de la imagen del alma. Pero para mi desgracia... Solo dios tiene derecho sobre ella.
-Pues quédate junto a mi o escala mi torre y abrázame por ultima vez.
-Temo que si te abrazo no pueda volver a soltarte.
-Y yo... Temo que lo hagas.
-Amor...
-Si?
-Y si te digo que soy solo un sueño, que aun estoy de camino, corriendo con empeño.
La princesa despierta. Se ve en un castillo solitario, mira por la ventana y susurra"Pronto caballero... Pronto estaremos juntos."

No hay comentarios:

Publicar un comentario