Me siento roto por dentro. Fantasmas del pasado vienen corriendo tras de mi. Corro gritando que alguien me salve, pero resultan ser gritos silenciosos para los oídos de los que me rodean. Nubes, derramad sobre mi puñaladas afiladas que rasguen un corazón herido. Paredes que rodean mi camino, abriros para que logre acabar esta angustia que invade mi pecho. Arboles, dadme aire, necesito un respiro. Ya es tarde... La muerte reclama mi alma por ser considerado enamorado e impío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario